Una persona en el centro del círculo se deja bambolear de una a otra persona, como las ramas de un árbol mecidas por el viento.
Objetivos:
Favorecer la confianza del grupo en uno/a mismo/a.
Eliminar miedos
Participantes:
Todos los alumnos de la clase
Desarrollo:
Se divide la clase en dos grupos, formado cada uno por 10 o 12 niños/as (los grupos pueden parecer numerosos pero se hace así debido a que como son pequeños, con grupos menos numerosos queda muy poco espacio para mover correctamente al niño/a que hace de árbol).
Un niño/a se sitúa en el centro del círculo, con los ojos cerrados, los brazos pegados al cuerpo o cruzados en el pecho. Se les debe insistir en que deben permanecer muy juntos para que el compañero/a que hace de árbol no se caiga. El juego consiste en que los participantes que forman el círculo deben empujar y recibir con las manos al niño/a que está en el centro. Cuando finalice el juego hay que colocar al niño/a que hace de árbol en posición vertical, antes de abrir los ojos.