Se trata de comunicar acciones al resto del grupo a través del lenguaje mímico.
Objetivos:
Desarrollar la expresión corporal.
Estimular la atención.
Participantes:
Todo el grupo
Desarrollo:
Todos los niños sentados en círculo. En el centro imaginamos que se encuentra un libro mágico. Un jugador va hacia el libro y saca algo; en ese momento simula una actividad relacionada con el objeto que sacó. Por ejemplo, alguien saca un peine y simula que se está peinando.
Quien crea haber adivinado la representación va al centro para decírselo sin que los demás lo oigan. En caso de no acertar, vuelve al círculo para volver a intentarlo. Si acierta, se queda en el centro acompañando al primer jugador y haciendo lo mismo que él .El juego continúa hasta que todos están en el centro.
Se vuelve a empezar con otro jugador que vuelve a sacar algo del libro.